En mi vivienda situada en Tuzla, Estambul, el lavavajillas Smeg que utilizo presentó una avería en la cerradura de encendido‑apagado. El 04/02/2026 acudió el servicio técnico autorizado y examinó el aparato in situ. Desde entonces, la máquina lleva aproximadamente tres semanas sin poder usarse debido a este fallo, y el técnico me informó que la pieza no está disponible en sus existencias y que su reposición podría tardar entre cuatro y ocho semanas. Resulta inaceptable que un componente tan esencial y básico no esté en stock y que se imponga un plazo de suministro tan largo para una marca de la reputación de Smeg. Sin ofrecer ninguna justificación concreta, el servicio declaró que “las cerraduras son culpa del cliente” y rechazó cubrir la reparación bajo garantía, exigiéndome alrededor de ₺7.000 por la pieza y ₺1.700 por el servicio. A pesar de haber utilizado el electrodoméstico de forma normal y cuidadosa, la empresa consideró la avería como un error del cliente sin explicarme el motivo, lo que me ha causado una gran molestia y ha minado mi confianza. También contacté con la oficina central de Smeg, pero la respuesta que recibí fue grosera e indiferente. No se me explicó por qué se consideró un error del cliente y no se ofreció ninguna solución práctica. Exijo que la cerradura de encendido‑apagado sea reemplazada sin coste alguno bajo garantía, que se revise el proceso de gestión de stock y suministro de piezas críticas, y que se me proporcione una respuesta clara, respetuosa y explicativa respecto al perjuicio que he sufrido.
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