Mi saga con el refrigerador Bosch comenzó con una puerta rayada al momento de la entrega inicial. A pesar de un reemplazo, la segunda puerta también tenía rayones. Después de un tercer cambio de puerta, se observó desgaste inicial en el área de la bisagra, con el plástico desmoronándose. Este problema eventualmente se calmó con el uso regular. Sin embargo, un año después, aparecieron manchas de óxido en la puerta del refrigerador y sus bordes.
Cuando llegó el técnico del servicio autorizado, culpó al usuario y aplicó una solución química para eliminar el óxido. Este intento empeoró la situación, decolorando las áreas tratadas y dejando el refrigerador en peor estado que antes. El técnico tomó fotos y me aseguró que Bosch reemplazaría la puerta por satisfacción del cliente.
Sin embargo, Bosch ahora está exigiendo una tarifa de reparación de ₺9,000 para un producto que aún está bajo garantía. Esta es una demanda inaceptable e irrazonable, especialmente considerando los defectos repetidos y los intentos fallidos de reparación.
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