Ryanair, vuelo retrasado, separación y cobro excesivo de asiento

El 28 de diciembre, en mi vuelo FR5551 de Bergamo a Milán – Colonia, sufrí una situación extremadamente desgastante. El avión, que debía despegar a las 23:15, se retrasó continuamente y la información proporcionada a los pasajeros fue insuficiente. Viajar con mis dos hijos pequeños, de 4 y 6 años, fue muy difícil, ya que ambos habían pasado su hora de dormir y nos vimos obligados a esperar en la incertidumbre. A pesar de haber comprado el billete por 20 euros, el servicio recibido fue muy decepcionante. Tras un retraso de entre una hora y media y dos horas, el vuelo finalmente partió. Al abordar, la aerolínea asignó los asientos de forma irracional: yo, como madre, me senté junto a mis hijos, mientras que el padre fue colocado al otro lado del pasillo, en medio de la cabina. Además, se nos exigió un pago adicional de 1400 ₺ por la selección de asientos, sin considerar la necesidad de mantener a la familia unida. Mis hijos, cansados, intentaban dormir y sus cabezas terminaban apoyándose en el pasillo y sobre la mujer que estaba sentada a su lado, lo cual resultó incómodo y poco seguro. El comportamiento de las azafatas fue también muy poco profesional. A las dos de la madrugada, las luces permanecieron encendidas y, al estar sentados en la última fila, escuchábamos constantemente sus carcajadas y conversaciones innecesarias. Noté que una amiga civil acompañaba a la tripulación, lo que influía en su actitud. Ignoraron por completo la necesidad de descanso de los pasajeros, especialmente de las familias con niños, y no cumplieron con sus deberes. Considero que todo lo sucedido vulnera mis derechos como pasajera. Por tanto, solicito una compensación adicional debido al largo retraso sin información, a la separación de mi familia sin consideración y al cobro extra de 1400 ₺ por la selección de asientos, así como una revisión del trato irrespetuoso y descuidado del personal de cabina.



