Recibí Zapatillas Adidas Spezial Talla Incorrecta y Rechazaron Mi Devolución




Nunca imaginé que Adidas adoptaría una actitud así; soy una cliente fiel que ha comprado en la tienda durante años. A través de la aplicación de Adidas, realicé el pedido número atr91477418 y adquirí un par de zapatillas modelo Spezial talla 37. Aunque ambos zapatos llevan impresa la talla 37, el zapato derecho es evidentemente al menos dos tallas más grande que el izquierdo. Al probármelas, el talón del pie derecho queda con un espacio de dos dedos y el zapato se desliza fuera del pie; en resumen, el calzado es inutilizable tal como está. El problema no se limita al tamaño. La forma, la longitud, el ancho, la posición de los cordones y la punta del zapato derecho difieren claramente del izquierdo, de modo que, al colocar los dos juntos, la falla de fabricación es visible a simple vista. Soy una compradora habitual de Adidas, realizo compras aproximadamente cada tres meses y poseo ya cinco pares de Spezial talla 37 en casa. Mis pedidos anteriores demuestran con claridad la frecuencia de mis compras. Conozco bien la marca, el modelo y la talla, por lo que al recibir el producto lo guardé en el armario sin probarlo. Una semana después, al intentar usarlo por primera vez, noté que el zapato derecho se desprendía del pie. El calzado nunca fue usado; solo lo probé una vez en casa para detectar el problema. La etiqueta, la suela y el estado general estaban impecables. Al contactar al servicio de atención al cliente, me proporcionaron un código de devolución y me solicitaron que enviara el producto acompañado de una carta detallando el inconveniente. Empaqué las zapatillas y envié el zapato derecho, describiendo punto por punto su evidente defecto de fabricación. ¿El resultado? Adidas rechazó mi solicitud de devolución. Esta respuesta es inaceptable para una cliente que ha sufrido una clara falla de producción en un producto sin uso y con diferencias notorias entre ambos zapatos. Como abogada inscrita en el Colegio de Abogados de Estambul, conozco plenamente mis derechos legales. Tras el rechazo, presenté una queja ante el Tribunal de Arbitraje de Consumidores y seguiré el proceso judicial hasta su conclusión. Este caso no se trata solo del precio de un par de zapatillas, sino de la actitud de una marca global que niega la responsabilidad ante un evidente error de fabricación, perdiendo así a una cliente leal que ha comprado repetidamente durante años.



