En agosto de 2024 adquirí un nebulizador Beurer IH 55. Al principio, el dispositivo vaciaba todo el cartucho de medicamento en aproximadamente quince minutos, aunque no recuerdo el tiempo exacto. Cuando llegó diciembre, el mismo proceso tardaba cincuenta minutos, y esta vez lo medí con precisión. Nunca he retirado el aparato sin limpiarlo, no por temor a que se dañe, sino por la salud de mi hijo. Lo envié al servicio autorizado y me informaron que el cartucho estaba obstruido, exigiendo un cargo de 1900 ₺ por el cambio. Argumentaron que no lo había limpiado adecuadamente, aunque el manual indica que la limpieza debe hacerse con agua caliente y vinagre. No he utilizado la solución de vinagre en cada uso, lo cual entiendo, pero si basta un químico tan sencillo, ¿por qué intentaron reemplazar el cartucho sin que lo limpiara primero? El precio del nebulizador en internet es de 4600 ₺, y ahora me cobran 1900 ₺ por una supuesta reparación, lo cual rechacé. Ha pasado un mes y aún no me devuelven el equipo; el servicio lo envió a la sucursal Gimat en lugar de la autorizada de Çayyolu, y Gimat todavía no lo ha remitido a Çayyolu. Percibo una actitud de mala intención y desinterés. No sé si estoy equivocada, pero considero que la situación es injusta.
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