El 1 de julio de 2025, decidí visitar por primera vez la sucursal de Subway en Atlantis, Yenimahalle, Ankara, con la intención de disfrutar de una experiencia agradable y conocer la marca. Sin embargo, la actitud del personal que me atendió influyó negativamente en mi impresión inicial sobre Subway. Durante el proceso de pedido, la empleada utilizó expresiones como “¿Ya eligió? ¿Todavía no ha decidido?”, mostrando impaciencia y un tono poco cordial. Esta actitud, combinada con gestos faciales que transmitían desinterés y falta de entusiasmo, me hizo sentir que mi presencia no era bienvenida y que no se valoraba a la clienta. Considero que Subway, siendo una marca reconocida mundialmente por su compromiso con la satisfacción del cliente y la calidad, debería prestar más atención a la selección y formación de su personal. Este tipo de comportamientos pueden afectar la imagen de la marca y dificultar la fidelización de clientes. Comparto mi experiencia con la esperanza de que se tomen las medidas necesarias para evitar situaciones similares en el futuro y mejorar la atención al cliente.
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