Compré un refrigerador Samsung que nos sirvió fielmente durante unos 7 años. De repente, dejó de enfriar, lo que nos llevó a llamar al servicio técnico. El técnico identificó una fuga de gas y pagamos la tarifa del servicio. Sin embargo, la situación empeoró cuando insistieron en una prueba de ozono de ₺1500 para la fuga de gas, incluso antes de identificar el problema. Nos cobraron ₺2000 sin resolver el problema del refrigerador.
Esperábamos que el servicio cobrara su tarifa e informara el costo de la reparación, pero nos sorprendió enfrentar demandas adicionales de más dinero antes de que se solucionara el problema. A pesar de la supuesta garantía de 10 años para el motor de Samsung, la realidad se reveló al buscar soporte para otros fallos. Las garantías prometidas de 10 o 20 años para el motor resultaron ser muy diferentes, ya que la marca solicitó cantidades exorbitantes para cualquier otro problema, un hecho corroborado por el propio servicio técnico.
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