Recibí mi Volvo EX30 nuevo en el concesionario Volcar Gaziemir y, poco después, descubrí que el maletero se llenaba de agua. Al llevar el coche al servicio autorizado, me informaron que el aislamiento bajo el techo corredizo estaba defectuoso, lo que provocaba la filtración. Procedieron a cambiar el techo corredizo y a renovar el aislamiento, pero durante los diez días de reparación no me proporcionaron un coche de sustitución ni recibí información clara sobre el progreso de la reparación. Una vez entregado el vehículo, aproximadamente veinte días después, el problema de agua volvió a aparecer y tuve que volver al taller. Dada la experiencia anterior, solicité nuevamente un coche de sustitución, pero el personal respondió de forma desinteresada, diciendo "Si quieres, déjalo; si no, no lo dejes" y asegurando que el proceso se repetiría, dejándome sin vehículo. En ambas visitas al servicio, encontré la misma falta de atención y ausencia de soluciones. Considero que un coche nuevo que presenta el mismo defecto de filtración en tan poco tiempo, sin que se me haya ofrecido un vehículo de reemplazo ni se me haya mantenido informado, representa una grave pérdida de confianza. Por ello, entiendo que mi Volvo EX30 está defectuoso y exijo su sustitución por un vehículo sin defectos.
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