Los leggings tenían un corte muy estrecho, quise devolverlos. Durante el proceso de devolución no había ningún representante de atención al cliente disponible. Me encontré con una persona que, visiblemente irritada, intentó comunicarse conmigo, lo que provocó una serie de crisis de nervios. Finalmente, después de completar la devolución, el reembolso que recibí en mi cuenta bancaria fue menor al monto original. Cuando intenté contactar de nuevo al servicio de atención al cliente, no pude localizar a nadie que me atendiera. La falta de respuesta y la ausencia de un canal de comunicación claro hicieron que la experiencia fuera extremadamente frustrante. Además, la información sobre el estado del reembolso nunca se actualizó en el portal, lo que me obligó a seguir llamando sin obtener una solución definitiva. Considero que la empresa debe mejorar sus procesos de devolución y proporcionar un soporte más accesible para evitar que otras clientas pasen por la misma situación.
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