Cada vez que realizo una compra en la tienda Stradivarius ubicada en la zona de Piazza, me encuentro con una serie de inconvenientes que resultan inaceptables. En primer lugar, el personal que atiende en la caja muestra una actitud totalmente desinteresada y poco responsable. Los cajeros se apresuran tanto que empaquetan los productos sin siquiera verificar si la etiqueta de seguridad sigue adherida. En una ocasión, mientras estaba realizando una operación en una caja, me trasladaron a otra sin explicación alguna. Al no conservar el ticket, solicité que escanearan el código desde la aplicación móvil, pero la respuesta fue una frase como “ya lo dirías”. Al llegar a casa descubrí que la etiqueta antirrobo seguía colgando del vestido. Nunca había visto un sistema de trabajo tan descontrolado. Curiosamente, al salir de la tienda la alarma no sonó, lo que me hace pensar que estos dispositivos solo se colocan para que el cliente tenga que retirarlos en casa, lo que resulta una molestia innecesaria.
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