Desde 2009 he sido cliente fiel de la marca Skoda y, en mi último proceso de cambio de vehículo, experimenté una gran decepción. El 18 de diciembre de 2025 recibí en el concesionario autorizado de Gebze Aykan un Skoda Karoq Sportline 2023, totalmente nuevo, como sustituto de mi Karoq Prestige 2023. Confiaba en que, al pagar un precio mayor por una versión superior, no perdería ninguna característica de seguridad. Sin embargo, al tomar posesión del coche noté que faltaban el sistema de alerta de punto ciego (Side Assist) y varios asistentes de conducción que sí estaban presentes en mi modelo anterior. Esta ausencia de equipamiento de seguridad en un vehículo de gama más alta me resultó muy desalentadora. Además, el raspador de hielo que estaba integrado en la tapa del depósito de gasolina del modelo anterior tampoco estaba en el nuevo coche, lo que refuerza la sensación de retroceso en el equipamiento. El 27 de diciembre envié un correo electrónico a Skoda para expresar mi queja y solicitar una solución, pero no recibí ninguna respuesta. El 27 de diciembre a las 16:16 llamé al servicio de atención al cliente y, pese a que el agente afirmó haberme localizado, no se realizó ninguna investigación sobre la falta de equipamiento y la comunicación fue poco empática y poco clara. Lo que espero de Skoda es que, más allá de reinstalar los componentes faltantes, se atienda mi caso con la seriedad que corresponde a la reputación de la marca, se me explique por qué se eliminaron esas funciones en la versión Sportline y se investigue la falta de respuesta a mi correo y la actitud del representante telefónico.
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