El 18 de mayo de 2025 adquirí una bolsa en la tienda Parfois ubicada en Nişantaşı, Ciudad de Estambul. El artículo llegó en su caja original. Tras apenas tres usos noté que el cuero presentaba desgaste y partes se desprendían. Como la bolsa estaba empaquetada, pensé que el problema podría haber pasado desapercibido al momento de la compra. Residiendo en otra provincia, contacté tanto al servicio de atención al cliente como a la tienda. En primer lugar, el centro de atención me informó que no existía un procedimiento establecido, pero que quizá la tienda podría ayudarme, y me facilitó el número del local. Cuando expuse la situación al personal de la tienda, no comprendí por qué me habían remitido al servicio de atención. Me respondieron de forma poco colaborativa, sugiriendo que debería haber revisado el producto al comprarlo, que no había envío disponible y que enviara la bolsa a un amigo o familiar para que la devolviera, rechazando todas mis solicitudes. Todo esto ocurrió en menos de un mes desde la compra, y sospecho que la deformación ya estaba presente al recibirla. Me pregunto si debo denunciar a los empleados por su falta de disposición para ayudar o al proceso interno que carece de una gestión corporativa adecuada. Solicito que se me compense la pérdida de tiempo y el gasto económico ocasionado, pero la respuesta que recibí fue insatisfactoria.
Comentarios