En febrero adquirí un curso intensivo de alemán de dos meses llamado Sprint en la plataforma Lingoda. En la pantalla de pago confirmé únicamente el importe correspondiente al curso Sprint y no se me mostró ninguna otra suscripción. Tras finalizar el curso, el 15 de marzo se realizó de forma automática un cargo de 109 euros en mi cuenta y se me asignaron ocho lecciones adicionales sin mi autorización. El correo electrónico que acompañó la factura indicaba que disponía de 14 días para ejercer el derecho de desistimiento y contenía un formulario de cancelación. Aunque reconozco que la situación es frustrante, completé el formulario para solicitar la anulación. La respuesta de Lingoda fue que, según mi contrato Sprint, la cancelación había sido posible hasta un mes antes, pero que ahora ya no lo era. No recibí ninguna notificación previa sobre este cargo extra, ni en la pantalla de pago ni en los términos del Sprint, por lo que no entiendo cómo se pudo debitar automáticamente una cantidad que no había sido aprobada ni informada. Además, mi solicitud de cancelación se registró dentro del plazo de 14 días indicado en la factura. No utilizaré esas lecciones y, si no se resuelve mi perjuicio, no renovaré mi suscripción Sprint y acudiré a los cauces legales correspondientes.
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