El 16 de marzo, realicé una compra de zapatos en la tienda Golden Goose ubicada en el centro comercial Emar AVM. Durante el proceso de pago, mi tarjeta de crédito no autorizó la transacción inicialmente, lo que, según el personal, ocurre con frecuencia. Me informaron que el monto sería debitado y, en caso de rechazo, se reembolsaría en 1-2 minutos, por lo que realizaron una segunda transacción. Sin embargo, al recibir mi estado de cuenta días después, noté que se me había cobrado dos veces, cada una por ₺24.700, reflejándose ambas como deudas pendientes. Al comunicarme con la tienda esperando una solución, me indicaron que solo veían un cobro y que no era su responsabilidad. Tras insistir, un supuesto encargado me proporcionó su número personal, pero no respondió ni por teléfono ni por escrito. Mi banco confirmó que hubo dos cargos, especificando las horas y los números de autorización. A pesar de compartir toda esta información detallada con la tienda, no recibí ninguna respuesta. Me preocupa que una tienda de productos costosos tenga empleados tan poco profesionales y que no den explicaciones. Incluso les sugerí verificar con el banco correspondiente, pero no obtuve respuesta. Por lo tanto, quiero dejar constancia de que ejerceré todos mis derechos legales y notificaré esta situación a CIMER, la Junta de Arbitraje del Consumidor y en todas las redes sociales pertinentes.
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