Compré un par de zapatos de la marca Superga a mediados de junio y, a pesar de haberlos usado solo para actividades diarias, a finales de septiembre ya estaban muy deformados y presentaban desgarros. Intenté contactar con el servicio de atención al cliente y me tomó varios minutos para que atendieran mi llamada, ya que parece que solo tienen un empleado y siempre es la misma persona quien responde. Posteriormente, envié fotos del producto por correo electrónico y, después de hacerme esperar una semana, me informaron que no podían ayudarme y que no asumirían ninguna responsabilidad. La calidad del producto es evidente, y también encontré insuficiente su servicio de apoyo postventa. La decisión de ser cliente de esta empresa queda en manos de quienes lo consideren.
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