En junio adquirí en la tienda SPX Watergarden del centro comercial un par de gafas Speedo Biofuse 2.0 Polarised. Después de usarlas dos veces las guardé en su caja y, aproximadamente dos meses después, al volver a utilizarlas noté que el cristal se empañaba intensamente. Para solucionar el problema, en septiembre regresé a la tienda donde las compré. Allí me informaron que recibirían el producto, lo enviarían al centro y que me contactarían en un plazo de 21 días. Durante ese período no recibí ninguna comunicación. Cuando pasó el tiempo, me acerqué personalmente a la tienda y descubrí que las gafas habían sido devueltas al almacén, pero se habían olvidado de entregármelas. Al recogerlas, me entregaron un papel sin nombre, número ni dirección, con la frase «No existe ningún problema de fabricación», acompañado de una firma ilegible. Ese documento carece de formalidad y no ofrece ninguna explicación sobre el origen del empañamiento, ni indica que se haya realizado mantenimiento, sustitución o reparación alguna. A lo largo del proceso, el personal de SPX, aunque fue quien vendió el producto, adoptó una actitud distante, diciendo que «no era su responsabilidad y que debía dirigirme a Speedo». El supuesto informe de Speedo tampoco describe la causa del defecto, simplemente afirma que «no hay culpa nuestra», sin incluir datos de contacto ni dirección. Considero que esta falta de seriedad es inaceptable. He sido perjudicado y no he recibido información transparente. La garantía sigue vigente y la factura está registrada en el sistema de la tienda. Exijo el reemplazo del producto o la devolución del importe pagado y solicito que se corrija esta experiencia negativa.
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