Quise probar la versión gratuita de la aplicación Meditopia. Después de usarla un tiempo, consideré que no se ajustaba a mis necesidades y decidí cancelar la suscripción durante el periodo de prueba. Sin embargo, al igual que muchos otros usuarios que han denunciado el mismo problema, la empresa debitó de mi cuenta el importe de la suscripción anual, que asciende a ₺899,99. Intenté obtener el reembolso a través de Google, pero no obtuve respuesta. Pasaron varios meses antes de que me acordara del cargo y, temiendo que al finalizar el año volvieran a cobrarme, me puse en contacto con el servicio de atención al cliente de Meditopia. Conversé con un representante del “Grupo de Felicidad” y, bajo el argumento de que el código postal que proporcioné no podía ser verificado, me informaron que no era posible realizar la devolución. Ya no estoy dispuesto a seguir pagando por un error que no cometí. Considero que no se trata de una simple equivocación, sino de una práctica deliberada para retener el dinero de los usuarios. Presentaré una queja ante el Tribunal de Arbitraje de Consumidores para intentar recuperar el importe, aunque me pregunto cuántas personas más están siendo afectadas diariamente por este tipo de cobros injustificados bajo la excusa de la meditación. Es una estrategia que, bajo la apariencia de bienestar, termina por perjudicar a los usuarios.
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