Durante mi estancia en el Hotel Ibis Alsancak del 28 al 29 de agosto de 2024, fui atacado por un bulldog en el pasillo a las 7:00 AM del 29 de agosto. El perro, propiedad de otro huésped, estaba deambulando por el corredor sin correa. Al salir de mi habitación, el perro se lanzó hacia mí, obligándome a retroceder y quedarme en mi habitación durante 5 minutos antes de sentirme seguro para salir. Llamé a la recepción para pedir ayuda y tardaron 5 minutos en enviar a dos miembros del personal para devolver el perro a la habitación de su dueño. Cuando informé esto a la recepción, me dijeron: "Solo aceptamos perros pequeños." Estaba claro que no entendían el potencial de agresión del bulldog a pesar de sus patas cortas.
Cuando expresé mi sorpresa por esta situación y cuestioné la falta de medidas preventivas, me dijeron: "Advertimos al dueño." También recibí una respuesta despectiva cuando dije que no volvería al hotel: "Es tu elección." Si el hotel permite mascotas, ¿no debería haber áreas designadas o pisos separados para ellas? ¿Qué pasaría si un huésped con fobia a los animales se encontrara en esta situación? Podría haber desencadenado un ataque de pánico severo. Esta experiencia me ha dejado cuestionando la seguridad y las políticas del hotel en cuanto a la gestión de mascotas.
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