Compré un aparato de masaje Beurer que, según descubrí, ya había sido reparado y presentaba defectos. Decidí solicitar la devolución porque el producto estaba defectuoso desde el principio. La empresa me informó que lo enviaría al servicio técnico, pero yo insistí en ejercer mi derecho de devolución. En la correspondencia se refleja claramente la actitud que recibí: la compañía sigue vendiendo un producto con fallas y, además, utiliza expresiones despectivas e irrespetuosas al referirse al artículo. Me siento muy decepcionada por la falta de profesionalismo y el desprecio mostrado. El aparato costó aproximadamente 1.200₺, una suma que considero injusta por un producto defectuoso. He intentado comunicarme por teléfono y correo electrónico sin recibir una respuesta satisfactoria, lo que ha prolongado aún más el proceso. Espero que la empresa revise sus políticas y mejore la calidad de sus productos para evitar que otras personas pasen por la misma situación. Por ello, he decidido difundir mi experiencia en todas las plataformas disponibles para advertir a otros consumidores.
Comentarios