Hoy, junto a mi madre, acudimos a la tienda Bershka ubicada en el centro comercial Espark AVM de Eskişehir para devolver un par de zapatos. Nos informaron que, por un problema del sistema, la devolución no podía realizarse el mismo día y que debíamos regresar al día siguiente. Cumplimos con la indicación y volvimos, pero fuimos obligados a esperar mucho tiempo mientras el personal mostraba una actitud grosera, indiferente y despectiva. En particular, el empleado masculino, de gafas y cabello largo, que atendía la caja, nos dirigió frases como “Nosotros estamos lidiando con usted” y “¿Este es un zapatero? Entonces cómpralo en otro lugar”. Estas expresiones resultaron no solo poco profesionales, sino también una falta de respeto evidente hacia mi madre y hacia mí. A lo largo del proceso de devolución, en lugar de recibir ayuda, fuimos objeto de reproches y un tono agresivo que nos hizo sentir humillados al abandonar la tienda. Además, al investigar descubrimos que ese mismo empleado ya había sido señalado en quejas anteriores, pero sus conductas continúan sin corrección, lo que incrementa nuestra decepción respecto a la falta de medidas correctivas. Consideramos inaceptable que una marca corporativa como Bershka mantenga este tipo de trato hacia sus clientes. Por ello, solicitamos que se realice una investigación exhaustiva del personal involucrado, que recibamos una disculpa formal dirigida a mi madre y a mí, y que se implementen acciones concretas para evitar que situaciones similares se repitan.
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