El 12 de enero de 2026 compré a través de Amazon Turquía un televisor Samsung de 75 pulgadas, modelo Neo QLED QN80F (2025), por un precio de 84.999 ₺. El dispositivo fue instalado y entregado por el servicio autorizado de Samsung el 14 de enero de 2026. Diez días después de la compra, descubrí en el sitio oficial de Samsung que el modelo superior, el Neo QLED QN85F de 75 pulgadas (2025), se ofrecía por 79.999 ₺, un precio inferior al que yo había pagado. Esta diferencia de precios me causó una gran molestia como consumidor, ya que un modelo de mayor segmento se vende más barato que el mío. Al contactar al servicio de atención al cliente de Amazon, me informaron que la única solución posible era desmontar el televisor, volver a empaquetarlo y enviarlo para su devolución. Desmontar un televisor de gran tamaño, instalado por un técnico autorizado, implica riesgos técnicos, pérdida de tiempo y un esfuerzo considerable. A pesar de estas circunstancias, el vendedor no ofreció alternativas como una devolución in situ, un cambio en el mismo lugar o un reembolso parcial que compensara la diferencia de precio. Esta falta de opciones me coloca en una posición en la que no puedo devolver el producto sin incurrir en costos y molestias excesivas, lo que constituye una carga desproporcionada para el consumidor y se considera un servicio deficiente. Solicito que Amazon reconozca esta situación y me compense mediante un reembolso del diferencial de precio o mediante una solución práctica y razonable que evite mayores inconvenientes.
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