Hace aproximadamente ocho meses adquirí, en la sucursal Atakum del Samsun Yüzücü Center, un traje de baño de carbono de la marca Speedo para mi hija, quien es nadadora de nivel nacional. Por ese producto pagué cerca de ₺27.000. A pesar de haberlo usado muy poco, después de solo cinco veces se rompieron las costuras en varios puntos. Hace unos veinte días, durante una competición, las costuras del traje se desgarraron, lo que afectó negativamente tanto el rendimiento como la confianza de mi hija. Elegí este traje porque en el pasado había tenido un problema similar con otra marca y me habían asegurado que Speedo respalda todos sus productos y es totalmente fiable. Tras el incidente contacté a la empresa, envié fotos y videos del daño, pero mi reclamación fue tratada con indiferencia y sentí que me estaban ignorando. No acepto que un artículo de tan alto precio y con la garantía prometida presente fallas tan graves después de tan escaso uso. Considerando el elevado importe que pagué y la seguridad que se me ofreció, solicito el reembolso total del importe pagado por este traje defectuoso.
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