Nuestra familia estaba lista para nuestras vacaciones soñadas a Japón, las cuales hemos estado planeando durante más de un año. Desafortunadamente, nuestro vuelo fue cancelado justo un día antes de la salida, dejándonos varados en el aeropuerto con nuestras maletas listas y el corazón hundido. Lo que lo hizo peor fue que los nuevos vuelos en los que nos pusieron no incluían los asientos con espacio adicional para las piernas que habíamos pagado. Nos comunicamos con Seven Corners para reclamar nuestros derechos, pero rechazaron nuestra solicitud sin ninguna discusión o explicación. Este viaje se suponía que sería un momento especial para que nuestra familia se uniera y creara recuerdos, pero en su lugar, se convirtió en una pesadilla. No se trata solo del dinero que perdimos; se trata de la decepción y la frustración de no ser tratados de manera justa. Esperábamos más de ellos.
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