Como consumidor que recientemente compró una Xbox Series S, me decepcionó mucho descubrir que el gamepad que venía con la consola tenía una garantía de solo seis meses. Después de un corto tiempo de uso, mi gamepad comenzó a tener problemas de deriva y cuando contacté a Microsoft para una reparación o reemplazo, me dijeron que tenía que comprar uno nuevo. Esto fue muy desalentador, especialmente considerando que esperaba una garantía de un año en la consola y el gamepad, según las políticas de garantía estándar. Además, cuando investigué más a fondo, me di cuenta de que las garantías y los servicios al cliente varían drásticamente en diferentes países. En mi país, en particular, los servicios al cliente y las garantías son tan débiles que casi no existen. Pagamos una suma considerable de dinero por la Xbox Series S en el mercado nacional, pero no se nos proporciona la garantía que se espera y se ofrece en otros países.
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