Quería hacerme cliente de ING Bank a través de internet, pero durante el proceso decidí no continuar. Aun así, mis datos se guardaron en su sistema y recibí un SMS para estar informado sobre sus ofertas. Para cancelar estas notificaciones por SMS y correo electrónico, intenté comunicarme con el servicio al cliente por teléfono. Después de aproximadamente 20 minutos de transferencias y esperas, logré hablar con un representante. Sin embargo, no pudieron resolver mi solicitud por teléfono y me indicaron que debía acudir a una sucursal física. Considero que, aunque hoy en día casi todo se puede hacer por teléfono, el servicio al cliente no cumplió con mis expectativas, ya que tuve que desplazarme personalmente para una gestión que debería ser sencilla.
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