Desde hace aproximadamente entre nueve y doce meses, el centro de llamadas de Concentrix me contacta de forma continua, entre ocho y diez veces al día, desde diferentes números, alegando que debo a Yapı Kredi Bank. Estas llamadas se extienden desde las primeras horas de la mañana hasta la noche y han alcanzado un nivel de molestia inaceptable. En cada conversación solo se me exige el pago inmediato de la deuda y se me presiona para fijar una fecha de pago. Cada vez que dispongo del dinero, ya lo abono, pero la frecuencia y la insistencia de las llamadas no resuelven nada; al contrario, generan un malestar psicológico considerable. Además, el constante timbre del teléfono en mi lugar de trabajo interrumpe mis tareas y pone en riesgo mi desempeño laboral. No soy culpable, soy deudora; este nivel de acoso telefónico constituye una violación de la Ley de Protección de Datos Personales (KVKK). Parece que esperan que presente una queja formal. Ser llamada diez veces al día no beneficia a nadie, solo empeora mi situación. Esta sobrecarga de llamadas no aporta solución alguna; por el contrario, deteriora mi calidad de vida. Todos somos conscientes de nuestras deudas; exijo que se detengan por completo estas llamadas.
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