El viernes 10 de octubre de 2025, por la tarde, envié una solicitud en línea para un puesto de consultora que me permitiera trabajar desde casa bajo la marca Concentrix. Recibí la confirmación de que mi candidatura había sido aprobada tanto por WhatsApp como por llamada telefónica. A través de WhatsApp me indicaron los horarios de los cursos, pero no pude acceder a la plataforma y mis mensajes quedaron sin respuesta. En cuestión de minutos, tanto mi número de WhatsApp como mi teléfono fueron bloqueados. Durante el proceso de selección, me solicitaron abrir una cuenta en Papara y proporcionar mis datos de identidad y el IBAN. Transferí 105 ₺ a la cuenta indicada y, poco después, me pidieron que devolviera 100 ₺, lo cual hice sin dudar. Todas estas operaciones se realizaron mediante una cuenta de Papara a nombre de mi padre. Intenté contactar al servicio de atención al cliente de Papara para cerrar la cuenta, pero al estar a nombre de mi padre no me permitieron completarlo, por lo que desinstalé la aplicación de mi móvil. Al llamar al número oficial de atención al cliente de Concentrix, me informaron que esas personas no tenían relación alguna con la empresa. El incidente tuvo lugar en Ordu, distrito de Kumru, y es la primera vez que experimento una situación de este tipo. Ninguna de las transacciones realizadas a través de Papara corresponde a mi autorización, por lo que solicito la anulación total de los movimientos y que se investigue a los responsables para que se tomen las medidas legales correspondientes.
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