El 1 de enero de 2026, alrededor de las 15:57, acudí a la tienda Longchamp del centro comercial Akasya con el objetivo de comprar un bolso. Quise solicitar información sobre los productos, pero el empleado identificado como H****** respondió a mis preguntas con un desinterés evidente, diciendo “no sé” y mostrando una actitud indiferente y molesta. Su rostro permanecía serio y sus miradas me incomodaban, lo que me hizo sentir como una cliente poco valorada y me impidió continuar la compra. La misma situación había ocurrido la semana anterior en la misma tienda, y pensé que podría haber sido un caso aislado; sin embargo, la repetición del comportamiento demuestra que no fue una coincidencia. Considero que para una marca de renombre mundial como Longchamp es inaceptable este trato despectivo y poco profesional. Solicito que se revisen los criterios de selección del personal de la tienda, garantizando que los empleados sean personas que realmente disfruten su trabajo y traten a los clientes con respeto, especialmente en la sucursal de Akasya, y que se tomen las medidas necesarias de manera urgente.
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