Recientemente compré un protector solar de La Roche-Posay en una farmacia local, con la esperanza de proteger mi piel de los dañinos rayos del sol. Sin embargo, al abrir el producto, me encontré con un olor abrumador y desagradable que instantáneamente disminuyó mi entusiasmo.
El aroma del protector solar era algo que nunca había experimentado en un producto para el cuidado de la piel. Era una extraña mezcla de tocino y moho, una combinación que resultaba tanto ofensiva como preocupante. No podía imaginarme aplicando este producto en mi rostro, y mucho menos exponiendo mi piel a un aroma tan desagradable.
Para evitar cualquier confrontación con la farmacia, estoy contactando directamente a La Roche-Posay para solicitar un reembolso o un cambio de producto. Creo que esta es una solución razonable considerando el olor insoportable del producto y su desviación del aroma esperado de un producto para el cuidado de la piel.
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