El 02/01/2023 adquirí en la tienda Teknosa mi robot aspiradora ILIFE modelo A10S. Desde el principio sus funciones de aspirado fueron excelentes y no presentaron ningún inconveniente. Durante un tiempo no utilicé el depósito de agua, ya que el robot estaba siempre en modo de aspirado. Un día instalé el depósito de agua, lo puse en marcha y noté que la función de fregado no se activó. Tras varios intentos de diagnóstico, decidí enviar el aparato al servicio técnico Giza Smart. Allí me informaron que, supuestamente, había usado detergente en el depósito, lo que habría provocado una obstrucción y que no era posible repararlo, por lo que necesitaba adquirir un depósito nuevo. No pregunté el precio del repuesto porque, como consumidora consciente, nunca expondría el depósito a sustancias químicas que pudieran dañar su funcionamiento. Les expliqué que utilizo agua filtrada para evitar la formación de sarro. Aun así, insistieron en que percibían olor a detergente, lo cual me resultó sorprendente. Compré el robot por ₺6,000 y hoy su precio ronda los ₺9,000‑₺10,000. Ignoro cuánto cuesta el depósito de agua. Considero inaceptable que, bajo garantía, se me exija un gasto adicional y se culpe al usuario por un supuesto error, cuando el dispositivo debería tener una vida útil del depósito de 6‑10 meses sin necesidad de reemplazo. Si la política consiste en vender piezas de repuesto culpando al cliente, sería justo reducir el precio del producto para que los consumidores sepan exactamente por qué están pagando.
Comentarios