La oxidación suele ocurrir cuando la base reacciona con los aceites naturales o el pH de la piel, o cuando se expone al aire y al calor, por lo que comenzar con la piel limpia es esencial: lava con un limpiador suave y usa un tónico para equilibrar el pH antes del maquillaje.
Los expertos recomiendan un primer a base de silicona o que absorba el exceso de grasa para crear una barrera entre los aceites de la piel y la base, manteniendo el color más estable durante el día.
El “Primer Plus Mattifier” de Bobbi Brown está diseñado para controlar el brillo y la grasa, especialmente en la zona T, lo que reduce el oscurecimiento de la base por exceso de sebo.
Después de aplicar la base, sella con un polvo translúcido o con el “Sheer Finish Pressed Powder” para que la superficie quede protegida y sea menos propensa a oxidarse.
Comprueba también que el tono elegido sea ligeramente más claro que tu piel real; la base tiende a oscurecerse, así que el tono que parece perfecto en la tienda puede volverse más profundo al asentarse.
Guarda la base lejos del calor y la luz, y no olvides limpiar brochas y esponjas: los residuos de maquillaje y el aceite en las herramientas pueden acelerar los cambios de color.
