He tenido que abrir tres registros de servicio diferentes para mi portátil Asus ROG Strix, todos bajo garantía, y en cada uno se ha procedido al cambio de la placa madre. Sin embargo, nunca se ha identificado la causa raíz que origina la falla, por lo que los reemplazos no han solucionado el problema y he sufrido meses de incomodidad. Tras el segundo cambio, el mismo desperfecto reapareció en menos de diez días, obligándome a reenviar el equipo al servicio nuevamente. En la tercera ocasión, a pesar de haber dejado claro que no aceptaba otro cambio de placa y que exigía una sustitución completa, el dispositivo fue reparado y devuelto sin atender mi solicitud. Tuve que reiterar mi petición y volver a enviarlo, lo que reinició el proceso desde cero y me hizo esperar aproximadamente dos semanas para la elaboración del informe de sustitución. Además, el informe se entregó a una dirección y a una persona equivocadas, exponiendo mis datos personales, lo cual es inaceptable tanto por la seriedad corporativa como por la seguridad de la información. Durante todo este tiempo no recibí una comunicación clara, coherente y orientada a la solución; parece haber una falta de coordinación entre la sede central de Asus y el servicio autorizado, lo que ha alargado innecesariamente el procedimiento. Como arquitecto que depende de su equipo para trabajar, esta situación ha provocado una pérdida considerable de tiempo y oportunidades laborales, erosionando mi confianza en la marca. Asus insiste en que debo gestionar el caso con el vendedor, aunque la responsabilidad por la garantía y los fallos repetidos corresponde al fabricante y al distribuidor. El vendedor, por su parte, alega que no hay stock del modelo, lo que prolonga aún más la demora. Exijo que se concluya rápidamente el proceso de sustitución y que se me entregue un nuevo dispositivo libre de problemas lo antes posible.
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