Me alojé en el Ibis Wien Mariahilf dentro del marco del proyecto Erasmus+ y viví una experiencia que fue mucho más que una simple insatisfacción hotelera; fue un serio problema de seguridad y de servicio. El 26 de mayo de 2025, mientras desayunaba en el salón, me robaron el bolso que contenía mi pasaporte, mi documento de identidad, mi teléfono móvil, efectivo y los documentos del programa Erasmus. Inmediatamente solicité ayuda, pero el personal se mostró indiferente. Incluso los empleados que dominaban el turco no se acercaron. Afirmaron haber escuchado mi llamado, pero la música estaba a un volumen excesivo y respondieron que "no podíamos hacer nada". A pesar de insistir en que llamaran a la policía, lo hicieron con retraso. Cuando hablé con el gerente, admitió que no había cámaras de vigilancia y no asumió ninguna responsabilidad, ni siquiera se tomó un registro oficial del incidente. Me sentí completamente sola en un país extranjero. Las condiciones físicas del hotel también fueron decepcionantes. Me asignaron una habitación doble cuyas camas estaban prácticamente pegadas, lo que dificultaba cualquier movimiento. El baño carecía de ventilación adecuada; la única ventana pequeña se abría directamente hacia la habitación, sin permitir una circulación de aire eficaz. El suelo estaba cubierto de alfombra de felpa con una acumulación visible de polvo, lo que agravó mi alergia. El servicio de limpieza era casi inexistente: cada día solo retiraban la basura, sin limpiar ninguna superficie. En varios momentos la basura quedó en el suelo y se formaron manchas sobre la alfombra. En conjunto, tanto las deficiencias físicas como la actitud del personal hicieron que este hotel, la marca Ibis y el grupo Accor no cumplieran con los estándares de calidad que se esperan. Las medidas de seguridad fueron insuficientes, el personal mostró una total falta de interés y la limpieza resultó superficial y deficiente.
Comentarios