Dejé mi anillo en la habitación del hotel por la mañana y, al regresar por la noche, ya no lo encontraba. Al entrar noté que la habitación había sido limpiada. Informé del incidente en la recepción entre tres y cuatro veces, pero no recibí la atención que esperaba. El personal me dijo que no habían encontrado el anillo y que no estaba en la habitación. Aseguré con total certeza que lo había dejado allí, pero no tomaron ninguna medida al respecto. Me sentí muy frustrado porque el anillo tiene un valor sentimental importante y también económico. Además, esperé que el hotel siguiera sus protocolos de seguridad y custodia de objetos personales, pero la falta de seguimiento me hizo dudar de su profesionalismo. Solicité que revisaran las grabaciones de seguridad y que buscaran en las áreas de servicio, sin obtener respuesta concreta. También pedí que me devolvieran el dinero que había pagado por el anillo, pero me dijeron que no era posible. En resumen, la indiferencia del personal y la ausencia de una solución adecuada hacen que no recomendaría este establecimiento a otros viajeros.
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