Compré un purificador de agua Waterlife para la casa de mi madre, que tiene 70 años, y después de solo un mes de uso, el dispositivo comenzó a presentar fallas. El depósito no deja de llenarse y el suministro y vaciado de agua no se detienen como deberían. Esto ha provocado que la factura de agua llegue al triple de lo habitual, lo que representa un gasto significativo de ₺. Además, el personal técnico que ha venido a revisar el purificador no ha sido profesional ni cortés; cada vez que viene un técnico diferente, me dan diagnósticos distintos sobre el problema. Desde la instalación, he tenido que llamar al servicio técnico en cuatro ocasiones, lo que ha significado una gran pérdida de tiempo y energía para mí y mi madre. Quiero recalcar que la actitud irrespetuosa del servicio técnico ha hecho que esta experiencia sea aún más difícil y frustrante. Espero que la marca tome en cuenta estas observaciones y mejore tanto la calidad del producto como la atención al cliente.
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