Recientemente compré dos aspiradoras de Vestel. Desafortunadamente, la parte metálica de una se rompió, y después de unos cuatro meses, la segunda aspiradora sufrió el mismo destino. Cuando abrí la nueva, descubrí un defecto en su parte metálica, lo que causó que funcionara mal durante su uso. La llevé al centro de servicio y, para mi sorpresa, dijeron que tenía que pagar por la reparación. ¿Por qué debería pagar por un producto defectuoso que acabo de abrir?
Esta no es la primera vez que tengo problemas con el servicio de Vestel. El mismo centro de servicio en Kirsehir afirmó que dañé intencionalmente un refrigerador que repararon, deduciendo una penalización de mi salario sin proporcionar ninguna evidencia. Este incidente me ha dejado frustrada y decepcionada, y he decidido no comprar nada más de Vestel. ¡Es realmente una decepción, Vestel!
Comentarios