Llevé mi Peugeot 308 GT al servicio autorizado Peugeot Gulan debido a un ruido proveniente de las pastillas de freno. El jefe de servicio, el señor Y***, me informó que era necesario cambiar tanto las pastillas delanteras como traseras, así como el disco trasero. Me indicaron que tenían dos tipos diferentes de pastillas y que podían instalar las que yo prefiriera. Solicité que se instalaran las pastillas originales importadas y dejé mi coche en el taller. Sin embargo, después de unas horas, me llamaron para decirme que ya no tenían las pastillas originales y que pondrían unas nacionales, asegurando que la única diferencia era el material utilizado. Tras el cambio, el sonido se volvió más grave y fuerte. Regresé al taller cuatro días después y solo lubricaron las pastillas. Al no resolverse el problema, volví de nuevo y esta vez las rebajaron, aunque esto no debería hacerse. El ruido persistió, y tras varias visitas más, el jefe de servicio admitió que no esperaba que el sonido fuera tan fuerte. Finalmente, me enviaron un mensaje diciendo que los discos delanteros estaban dañados por contacto con agua caliente, aunque el coche siempre fue lavado en el propio servicio. Solicité una explicación, pero solo recibí fotos como respuesta. Hoy obtuve un documento donde se reconoce que mi problema no fue resuelto y planeo presentar una queja formal ante las autoridades competentes.
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