En mi cumpleaños recibí un par de sandalias de la marca Parfois como regalo, pero no incluían ninguna tarjeta de cambio y la etiqueta con el imperdible todavía estaba adherida al producto. Cuando intenté cambiarlas en la tienda, el personal no me ofreció ninguna solución y me exigió presentar el ticket o la factura de compra, algo imposible porque el regalo no venía con esos documentos. Además, la persona que me regaló las sandalias se encuentra actualmente en el extranjero, y aunque estuviera aquí, no quisiera molestarla pidiéndole la factura. Me siento muy decepcionada con la falta de atención al cliente y con la política inflexible de la marca, que parece no valorar la satisfacción del consumidor. Considero que Parfois necesita mejorar sus procesos de post‑venta.
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