Compré una cámara para bebé Motorola modelo Ease34 con la intención de usarla durante los primeros meses de mi hijo. Cuando la garantía llegó a su fin, la cámara comenzó a presentar una falla en el módulo de video, lo que hizo imposible ver al bebé. Llevé el dispositivo al servicio técnico oficial de Motorola, donde me informaron que la avería no tenía solución y que el aparato no podía ser reparado. Además, intentaron convencerme de adquirir otro modelo, pero el precio que me ofrecieron era excesivamente alto y no justificaba la sustitución. Considero que la calidad del producto de Motorola no está a la altura de lo prometido y que el servicio postventa resultó insatisfactorio. Por todo ello, he decidido que no volveré a comprar ningún producto de esta marca en el futuro.
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