En el Holiday Inn de Bodrum Gümbet, el personal introdujo un animal de gran tamaño dentro del hotel y lo ató al balcón de mi habitación. Cuando bajaba a la playa, el animal permanecía allí, observándonos y ladrando sin cesar. Informé a la recepción que el constante ladrido me resultaba muy molesto y que la presencia del animal alteraba mi tranquilidad, y la respuesta que recibí fue simplemente: «Sí, somos conscientes». Fue una experiencia bastante extraña y desconcertante, sobre todo porque había llegado al hotel con altas expectativas y había disfrutado de varios servicios con gran satisfacción. A pesar de haber estado muy satisfecho con la calidad del alojamiento y la atención en general, no puedo pasar por alto que este incidente no corresponde a la imagen que esperaba del Holiday Inn.
Comentarios