El 23 de julio asistí a tres lecciones de natación en el Holiday Inn Hotel bajo la instrucción del profesor S*** B****. Desde el inicio no se me explicaron las normas ni el procedimiento del curso. Sin embargo, cada vez que llegaba temprano o entraba al agua, recibía advertencias como si hubiera cometido una falta, escuchando frases del tipo “Está prohibido entrar al agua”. Considero que, si existen reglas, deben comunicarse claramente antes de iniciar la clase. Durante las sesiones tuve la impresión de que el objetivo principal del instructor era cobrar, no enseñar. Cuando no lograba ejecutar un movimiento, me respondía con un tono crítico preguntando “¿Por qué no lo haces?”. Además, el profesor atendía a otros alumnos, reduciendo mi tiempo de práctica. Al expresar mi inconformidad, me respondió de forma grosera. Incluso cuando ejecutaba los ejercicios de forma incorrecta, él los aceptaba con un “está bien” y pasaba al siguiente. Soy una persona trabajadora y tomé permiso en mi empleo para asistir a estas clases. Por ello, siento que he sufrido un perjuicio tanto económico como moral. El costo total de las tres lecciones fue de 9.000 ₺, pagado por transferencia electrónica antes de la primera sesión. Sólo me devolvieron el importe correspondiente a una clase, reteniendo el resto. Conservo el comprobante de pago y lo proporcionaré si se solicita. Aún no he contactado a la administración del hotel. Mi expectativa es que se tomen las medidas necesarias contra el personal involucrado y que se me ofrezca una disculpa formal.
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