La actualización de Windows 11 Pro ha convertido mi experiencia de juego en una pesadilla frustrante. A pesar de tener todas las configuraciones de mi computadora optimizadas para el rendimiento, estoy experimentando caídas severas de FPS y tartamudeos en mis juegos. Mis valores de FPS, que normalmente rondan los 200, de repente caen a 140-150, acompañados de tartamudeos que interrumpen el juego. Esta inestabilidad gráfica es inaceptable, obligándome a abandonar las actualizaciones de Windows por completo.
Después de un mes de evitar las actualizaciones, los tartamudeos desaparecieron milagrosamente. Sin embargo, la semana pasada, cedí a la insistente notificación de actualizar mi sistema a la última versión, una decisión de la que me arrepiento profundamente. Las caídas de FPS y los tartamudeos han regresado, afectando incluso a juegos que mi sistema debería manejar con facilidad.
Estoy desesperado y busco urgentemente una solución a este problema que está destruyendo el rendimiento. Agradecería enormemente cualquier ayuda que puedan proporcionar para resolver este asunto.
Especificaciones del sistema:
Procesador: Intel Core i7 13700H
Tarjeta gráfica: Nvidia GeForce RTX 4050 Laptop GPU
RAM: 32 GB
Sistema operativo: Windows 11 Pro
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