Alrededor del 8 de febrero compré en la tienda Calzedonia de Zorlu, Turquía, cuatro pares de calcetines con bragas de una nueva colección que anunciaban que no tenían costura y que nunca se romperían. Cada par costaba ₺1.000 y la vendedora me insistió en adquirir dos tallas diferentes, recomendándome especialmente esa línea. Sin embargo, en el primer o segundo uso, los calcetines se desgarraron en la zona de la malla, abriéndose como una ola. El 23 de febrero regresé a la tienda para explicar la situación; me dijeron que el problema podría deberse a mi talla, me ofrecieron disculpas y me propusieron comprar tres pares más, incluso ofreciéndome volver a aprovechar la promoción. Afortunadamente rechacé la oferta, porque al día siguiente de la compra otro par se rompió de la misma forma. El primer par dañado lo tiré, pero aún conservo los tres restantes, que presentan el mismo defecto en el mismo punto. A pesar de haber pagado ₺4.000 por los cuatro pares, casi no he podido utilizarlos y resulta inaceptable desecharlos. Considero que hay un error de fabricación en esa serie. El pago se realizó con tarjeta de crédito y la tienda tiene registro de mi compra, aunque no conservé el recibo; sé que la transacción aparece en el sistema. Solicito que se inspeccionen los tres pares que tengo, se realicen los controles necesarios sobre la serie defectuosa y se me devuelva el importe correspondiente. Debido a esta experiencia negativa, no volveré a comprar calcetines de Calzedonia y prefiero elegir otras marcas que ofrecen productos de mayor calidad al mismo precio.
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