Compré una máquina de afeitar con la expectativa de una garantía de 5 años, ya que así lo anunciaban con el paquete del centenario. Confiado en esta promesa, decidí adquirirla. Sin embargo, el cabezal de la máquina de afeitar casi destroza mi cara mientras la usaba. Al llevarla al servicio técnico, me informaron que el cabezal se considera un accesorio. Les expliqué que un accesorio, por definición, no debería afectar el funcionamiento o rendimiento del producto principal. Debería añadir algo extra, pero no comprometer su función básica. Es absurdo que el cabezal, esencial para afeitarse, sea considerado un accesorio. Aunque promocionan una garantía de por vida para las cuchillas, parece que solo cubren los accesorios, que además son de pago. Esto es claramente engañar al consumidor. Aparentemente, la máquina de afeitar puede funcionar sin el cabezal, pero eso es algo que desconocemos. Afortunadamente, existen tribunales de consumidores y tengo más de 100,000 seguidores en redes sociales. Veremos si para las grandes empresas no importa la buena o mala publicidad...
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