Ferrero Rocher con avellana podrida genera malestar y decepciona
El sábado 20 de diciembre, alrededor de las 18:15, compré en el supermercado BİM un paquete de tres unidades de Ferrero Rocher. Al abrir el envase y probar los bombones, noté que uno de ellos contenía una avellana totalmente podrida, lo que me obligó a escupirlo inmediatamente. Como una consumidora exigente que reconoce la calidad de los frutos secos, me preocupó tanto la posible repercusión para mi salud como el hecho de haber encontrado este defecto en una marca tan reconocida a nivel mundial. Considero que la empresa debería reforzar sus controles de calidad y de inspección final para evitar que situaciones similares se repitan. Ya pagamos un precio elevado por estos productos, por lo que esperamos un estándar de calidad acorde con la reputación de la marca.
