Entre el 13 y el 16 de noviembre me alojé en el Mövenpick Hotel Anwar Al Madinah (habitación número 6025). La única ventaja que encontré fue su ubicación; en todos los demás aspectos no percibí nada positivo. Resulta sorprendente que el Grupo Accor permita una gestión tan deficiente bajo una marca tan reconocida. El baño de la habitación y los utensilios estaban visiblemente anticuados, lo que dificultó incluso tomar una ducha. Las alfombras y las camas estaban sucias, y los muebles mostraban un desgaste que generaba un ambiente lúgubre. La limpieza y el mantenimiento de la habitación fueron insuficientes durante toda mi estancia. En cuanto a la gastronomía, la situación también fue problemática: los platos del menú de la cena se repetían en el desayuno y la variedad ofrecida no se ajustaba a los gustos habituales. En comparación con el hotel a*** en La Meca, este establecimiento quedó muy rezagado en términos de servicio. El nivel del piso inferior, que funciona como un centro comercial, dificultó mucho encontrar la entrada y salida de la habitación, provocando una pérdida considerable de tiempo. El vestíbulo era reducido y resultó complicado hallar asientos disponibles. El personal del restaurante y del lobby mostró una actitud distante y poco amable. Aunque nos informaron que el director del hotel era turco, eso no supuso ninguna ventaja para los huéspedes. Debido a todas estas deficiencias vividas durante mi estancia, exijo al Grupo Accor y a la gerencia del hotel que ofrezcan una explicación clara sobre los problemas ocurridos y que mejoren urgentemente la calidad del servicio.
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