El domingo 22 de marzo de 2026, a las 06:00, estaba programada mi travesía Milano‑Chisináu con el vuelo Wizz Air Malta w43936. Junto a tres acompañantes, reservamos a través de la aplicación Trip una tarifa con escala, bajo la referencia 1638319242962128. Aproximadamente seis horas antes del despegue, llegamos al aeropuerto a medianoche para realizar el check‑in. Al acercarnos a los mostradores descubrimos que estaban cerrados y sólo se reabrieron alrededor de las 03:00, momento en el que nos incorporamos a la fila. El agente nos informó que el proceso de check‑in había finalizado y que, para poder abordar, debíamos pagar un cargo adicional de 50 euros por persona, sumando 200 euros en total. Además, nos advirtió que, aun pagando, sólo dos de nosotros tendríamos la garantía de asiento, mientras que los otros dos sólo podrían subir si quedaba espacio disponible, una política que me pareció tan incierta como "si hay sitio, sube". Cuando pregunté por el estado de nuestro equipaje, la respuesta fue vaga y nos dijeron que la responsabilidad recaía sobre nosotros, sin ofrecer información clara ni profesional. La falta de atención se agravó porque, a esa hora temprana, no pudimos contactar a ningún representante de atención al cliente. Ante la imposibilidad de abordar y la incertidumbre sobre nuestras maletas, nos vimos obligados a adquirir nuevos billetes con Turkish Airlines, incluyendo el tramo Milano‑Estambul, por un valor total de 106.700 ₺. Como viajera frecuente que siempre compra sus pasajes con antelación, me siento profundamente decepcionada por la actitud desinteresada y poco profesional de Wizz Air. Exijo que la compañía cubra todos los daños económicos ocasionados por este incidente y que se reparen las molestias sufridas, de lo contrario recurriré a mis derechos legales ante la unidad de Derechos del Pasajero y otras entidades como ECC‑NET.
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