Los cierres inesperados de Viber o el hecho de que no se abra suelen deberse a caché corrupta, versiones antiguas de la app o conflictos con el dispositivo o el software, así que hay que corregir la causa paso a paso.
Empieza con soluciones rápidas: reinicia tu teléfono, comprueba tu conexión a internet y actualiza Viber a la última versión, ya que los fallos temporales y las versiones desactualizadas son causas frecuentes.
Si eso no funciona, ve a la configuración de aplicaciones y borra la caché de Viber (y los datos si es necesario), porque los archivos dañados son una de las principales razones por las que la app se congela o se cierra.
Asegúrate también de que tu teléfono tenga suficiente almacenamiento y esté actualizado, ya que la falta de memoria o un sistema operativo antiguo pueden hacer que las aplicaciones fallen repetidamente.
Si el problema continúa, desinstala y vuelve a instalar Viber para restablecer todo por completo, y comprueba que los permisos estén activados (notificaciones, contactos y red).
Estos son métodos clave que podemos ofrecer. Si tienes más, por favor compártelos.