Compré cuatro cajas de 800 g de Similac 2ª Fórmula, cuya fecha de caducidad indica agosto de 2025. Sin embargo, al abrir los envases percibo un olor intenso a pescado que resulta desagradable. Mi bebé ha empezado a rechazar la leche en varias tomas, lo que me preocupa profundamente porque confío en la calidad del producto. Este fuerte aroma me genera inquietud y me hace dudar de ofrecerle la fórmula a mi hijo. Me siento nervioso y temeroso de que pueda afectar su salud. Por ello, solicito a los responsables de Similac una respuesta rápida y una solución adecuada a este problema, ya sea mediante la sustitución del lote o el reembolso del importe gastado. Además, considero que este tipo de defecto no debería ocurrir en productos destinados a la alimentación infantil y exijo que se investigue la causa para evitar futuros incidentes.
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