Anoche, al comprar una bolsa de papas Ruffles sencillas y con ketchup en el supermercado Shock ubicado en Kırıkhan, Hatay, me encontré con un problema serio. Al abrir el paquete, observé que casi la mitad de las papas estaban quemadas y una parte parecía estar húmeda y deteriorada, como si hubieran sido expuestas a la humedad. Esta situación me genera una gran preocupación por la salud y, al mismo tiempo, una profunda decepción hacia la marca. Inmediatamente regresé al mismo Shock para informar del incidente. Los empleados del mostrador me indicaron que la responsabilidad corresponde al fabricante, que debo contactar a la empresa y que ellos se encargarían de gestionar la solución. Siguiendo sus indicaciones, me puse en contacto directo con la compañía para transmitir mi experiencia. No esperaba encontrar un producto de una marca tan reconocida en esas condiciones. Solicito que se investigue cómo estos defectos pasaron desapercibidos en los procesos de producción y control de calidad, y que se implementen medidas para evitar que vuelva a ocurrir. Además, requiero una respuesta adecuada que compense el perjuicio que he sufrido.
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